Para nadie es un secreto que los móviles cada día traen mejores cámaras y son muy sencillas de utilizar. También es verdad que en todas las familias hay una persona aficionada a la fotografía que tiene una buena cámara y que hace fotografías guapas. Sin embargo, hay muchos elementos que influyen en el resultado final Aquí os comparto un ejercicio sobre la luz, un elemento muy complejo, difícil de controlar y que cambia mucho la fotografía. Y esta es una de las razones por las que, para momentos especiales, merece la pena ponerse en manos de un profesional que tenga los conocimientos y las herramientas para usar la luz a su favor.
Para poder mirar la diferencia de los resultados he realizado la misma fotografía en tres ejercicios diferentes: primero con un móvil (un iPhone 14), después con una cámara profesional (sin luces profesionales) y por último, con una cámara y luces profesionales. Así os puedo comentar las diferencias más importantes que encuentro.
Fotografía con móvil
El objetivo del móvil es que la fotografía se vea MUY enfocada. Por esta razón, a través del software (y no del lente) trata de enfocar absolutamente todo. La fotografía tiende a quedar sin volumen, porque todo parece estar en el mismo plano. Es verdad que el modo retrato ofrece un desenfoque de fondo, pero como no se hace con el lente sino con software el resultado es aún menos apetecible porque se notan perfectamente los bordes (como en un filtro de tik tok).
El súper-enfoque de la cámara del móvil, trae además otro inconveniente: cualquier rojez o pliegue en la piel se acentuará más. Acá el sobre-enfoque genera líneas en los dientes que no existen, grietas en los labios muy marcadas, pliegues en el contorno de los ojos muy profundos y una textura muy diferente en el cabello según si tiene más o menos luz; tal parece que el cabello del lado derecho no es de la misma persona que el del lado izquierdo. También pasa, aunque parezca extraño, que cosas que hubiese estado bien que enfocara a veces pasan desapercibidas por el software… ¡fijaros que casi ni se notan las cejas! Ya por último, esa necesidad de súper enfocar genera un patrón en el fondo de la fotografía que no sólo no se corresponde con la realidad, sino que distrae la mirada de la chica, que debería ser la protagonista absoluta de la imagen.
El color no está correctamente ajustado a la realidad. Aunque la cámara del móvil hace un ajuste de colores automático bastante bueno, en las zonas más iluminadas o en los colores más claros de la fotografía podréis ver un tono amarillo (causado por las luces del lugar en el que se tomó la fotografía). Y quizás en la piel no moleste tanto, pero si observáis los dientes, la ropa y el cabello, veréis un amarillo que desvirtúa un poco la realidad.
Otra diferencia importante: el tamaño de la fotografía. El archivo no podrá ser impreso en tamaños mucho más grandes conservando la calidad (sin pixelarse).
Recordad además que la fotografía la vemos muy bien en el dispositivo, que es un formato pequeño. Pero si la imprimimos o si la abrimos en una pantalla de mayor tamaño, encontraremos estos (y otros) detalles. La fotografía es buena, de eso no hay duda, pero no permite mostrar toda la belleza de la modelo.
Fotografía con cámara profesional – Sin luces profesionales
Acá ya hemos solucionado muchos detalles que teníamos con la imagen del móvil: la fotografía tiene volumen al separar al sujeto del fondo, la imagen es bastante fiel a la modelo (¡hasta están sus cejas bien delineadas!), el color es correcto porque se ha revelado con un software de fotografía profesional, el archivo puede ser impreso en tamaños más grandes… pero al no haber controlado la luz de ambiente tenemos sombras que nos distraen la mirada y zonas de la imagen que hubiésemos podido destacar más para resaltar la belleza de la modelo.
Las sombras que no aportan arte sino distraen la mirada son, por ejemplo, las del cuello y la de abajo de la nariz… que aunque reparemos poco en ellas influyen en la percepción que tenemos de las facciones de la chica. Lo mismo pasa con la ropa, al estar la fuente de luz en la parte superior se hacen sombras muy marcadas debajo del cuello y debajo de los bolsillos… y como la modelo tiene los brazos cruzados a la parte de abajo de la chaqueta no le llega nada de luz y el blanco queda de otro color.
Estas sombras pueden ser disimuladas con un software profesional de edición fotográfica…. pero al caer en zonas tan delicadas como la cara es un trabajo complejo y que llevará un buen rato. Y lo lógico es que los aficionados a la fotografía no tengan ni usen esos softwares porque son costosos y porque requieren mucho tiempo para aprender a utilizarlos, así que lo normal es que de las cámaras de nuestros familiares la imagen salga sin matizar estos detalles.
Esta fotografía no tiene un retoque para corregir algún detalle particular, pero sí lleva revelado profesional. Ninguna de mis imágenes se envían a mis clientes sin ese proceso de edición. ¿Por qué? Porque la imagen que sale de la cámara es como un cuadro que aún no está terminado. El arte incluye verificar que las luces, las sombras, el contraste, los colores, el encuadre, las texturas y el enfoque sean los deseados.
Fotografía con cámara y con luces profesionales
Acá hemos utilizado las fuentes de luz no sólo para evitar las sombras no deseadas que teníamos en la fotografía anterior, sino también para guiar al ojo de quién observa.
No hay sombras en el cuello, ni debajo de la nariz… hay luz en el cabello… hay una luz más intensa detrás de la cabeza de la modelo, llevándonos a ver primero su cara y después todo lo demás. Las luces son muy suaves gracias a los modificadores con los que han sido usadas. La luz de un flash si es muy dura también puede crear pliegues más marcados (en el contorno de los ojos o en el surco nasogeniano, por ejemplo) pero una luz suave, que simule la luz natural, es perfecta para destacar las belleza natural en los retratos.
Fijaros como el uso correcto de la luz le proporciona más luz en su mirada, como el color de la piel de la cara es homogéneo, como la chaqueta tiene el mismo color en todas partes, como la sonrisa parece más iluminada al no tener pequeñas sombras. La piel se ve mucho más «suave» por el tipo de luz que se ha usado. ¡Mirad como incluso el colgante aporta un toque especial al iluminarlo! Aquí hemos eliminado el efecto de la luz del lugar y hemos iluminado por completo a la modelo con varias luces profesionales.
Y esta fotografía, como sería la definitiva, además del revelado lleva retoque. ¿En dónde? En tres pequeñas rojeces que tenía en el rostro: una en la frente, una sobre el labio y una en el moflete. Nuestro retoque no es destructivo, es decir no cambia la realidad; está pensado para eliminar detalles que no necesitamos que sean recordados y que no son permanentes en el sujeto (el granito que salió el día que no debía, la alergia que decidió debutar el día que menos la esperábamos, los ojitos rojos de las madres orgullosas que no paran de llorar, la diferencia de color en el esmalte de los peques que están aun mudando sus dientes… etc). Siempre conservando la realidad y la belleza natural, destacando lo más fotogénico de cada uno.
Viendo cada una por separado puede no ser sencillo repara en estos detalles… pero al verlas una al lado de la otra los cambios con evidentes. Es la misma persona, el mismo día, en el mismo lugar… incluso el mismo ángulo de enfoque de un profesional detrás de cada cámara… ¡pero el resultado es completamente diferente!
Comparación de una fotografía tomada con móvil (izquierda) y otra tomada con cámara y luces profesionales (derecha)